{"id":1317,"date":"2025-12-30T20:13:43","date_gmt":"2025-12-30T23:13:43","guid":{"rendered":"https:\/\/revista.argentores.org.ar\/?p=1317"},"modified":"2025-12-30T20:13:45","modified_gmt":"2025-12-30T23:13:45","slug":"emerge-la-figura-del-intelectual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revista.argentores.org.ar\/index.php\/2025\/12\/30\/emerge-la-figura-del-intelectual\/","title":{"rendered":"Emerge la figura del intelectual"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un d\u00eda, una empleada francesa de la embajada alemana en Par\u00eds, mientras hac\u00eda la limpieza, vaci\u00f3 los cestos de basura y, como hac\u00eda siempre, cuando nadie la miraba, examin\u00f3 los papeles rotos. En realidad, era una agente del servicio secreto franc\u00e9s. Como algunos papelitos le parecieron sospechosos, los envolvi\u00f3 y se los llev\u00f3 a sus jefes que, r\u00e1pidamente, los enviaron al Estado Mayor del Ej\u00e9rcito. Ah\u00ed pegaron los papelitos y comprobaron que eran parte de una carta, en la que alguien se compromet\u00eda a entregar secretos militares a los alemanes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el Estado Mayor cavilaron. \u00bfCu\u00e1ntas personas, en el ministerio, ten\u00edan acceso a esos secretos, directa o indirectamente? Hicieron la cuenta y descubrieron que solo doce. \u00bfOrganizaron entonces una investigaci\u00f3n para determinar la responsabilidad de cada uno, como uno piensa que ten\u00edan que haber hecho? No; lamentablemente no hicieron eso. Vieron que en la lista hab\u00eda un oficial cuya foja de servicios era intachable, pero que no ten\u00eda antecedentes nobles. Nunca hubiera entrado al ej\u00e9rcito si no fuera por las normas de igualdad de todos los ciudadanos, establecidas por la Revoluci\u00f3n Francesa. \u00a1Encima, este oficial era jud\u00edo! Entonces dijeron, r\u00e1pidamente, cargu\u00e9mosle el fardo a este. Este, se llamaba Alfred Dreyfus.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignfull size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/revista.argentores.org.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/mahj_9793-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1380\" srcset=\"https:\/\/revista.argentores.org.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/mahj_9793-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/revista.argentores.org.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/mahj_9793-300x169.jpg 300w, https:\/\/revista.argentores.org.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/mahj_9793-768x432.jpg 768w, https:\/\/revista.argentores.org.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/mahj_9793-1536x864.jpg 1536w, https:\/\/revista.argentores.org.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/mahj_9793-20x11.jpg 20w, https:\/\/revista.argentores.org.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/mahj_9793.jpg 1920w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><strong>El capit\u00e1n Alfred Deyfuss, en la \u00e9poca de su detenci\u00f3n<\/strong><\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfQu\u00e9 no se ha dicho del <em>Affaire Dreyfus<\/em>? Desde 1895 a 1906, este buen hombre, Alfred Dreyfus, mejor dicho, este buen oficial de 35 a\u00f1os del ej\u00e9rcito franc\u00e9s, callado y muy respetuoso, pas\u00f3 por una serie de calamidades que revelaron a fondo el entramado del poder en la Francia de ese momento, con sus luces y sus sombras. Acusado de una infamia que no cometi\u00f3, degradado de manera s\u00e1dica y posteriormente, restituido al ej\u00e9rcito, \u00a1con todos los honores! y \u00a1cuando ya estaba destruido f\u00edsica y espiritualmente!, pone al desnudo conductas humanas que, curiosamente, parece que hubieran sucedido en nuestro convulso mundo de hoy. Por eso este episodio nos llama tanto la atenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero esta tragedia humana no es el motivo de esta nota. Esta nota, m\u00e1s bien, se pregunta por una figura cultural y social, inexistente hasta entonces, el intelectual, que se plasma en ese conflicto y s\u00fabitamente crece y se usa como un insulto o con un gesto de admiraci\u00f3n, en todo el mundo. Querido por unos y execrado por otros, el intelectual es alguien que ha descollado en las artes o en las ciencias, es profesional o periodista, y que un d\u00eda se interesa por la cosa p\u00fablica. A veces se expresa solo, otras apoy\u00e1ndose en una corriente pol\u00edtica determinada. Cree, a su manera, en el cambio social, la justicia y la igualdad, despertando aplausos o terribles odios. Y nuestra pregunta es: esta figura, el intelectual, \u00bfexiste todav\u00eda?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La revoluci\u00f3n francesa de 1789 -tenemos que retroceder hasta ah\u00ed-, hab\u00eda tra\u00eddo una nueva esperanza al mundo. El campesino que hu\u00eda de la tierra donde hab\u00edan vivido \u00e9l y sus ancestros, pero donde siempre fue solo un siervo, escuch\u00f3 que ahora era libre, que iba a vivir en un mundo de igualdad y fraternidad. \u00a1Entonces el campesino empez\u00f3 a respirar feliz, de la mano de su mujer y su hijo peque\u00f1o, en la ciudad a la que hab\u00eda emigrado! Todav\u00eda no sab\u00eda que le esperaba un destino quiz\u00e1 peor: las primeras f\u00e1bricas, donde trabajar\u00edan los tres para ganarse un sustento, y que vivir\u00edan apretujados en barrios muy muy pobres. \u00a1All\u00e1, en el campo, por lo menos ten\u00edan cerca a sus parientes! \u00a1Festejaban las fiestas juntos! Ac\u00e1, no ten\u00edan a nadie. Todav\u00eda guardo en mi casa los cuatro tomos de una historia del trabajo, que hace 50 a\u00f1os vend\u00eda alguien que iba de casa en casa proponiendo su compra a cr\u00e9dito. \u00a1Y tengo muy presente una fotograf\u00eda del frente de una f\u00e1brica en Par\u00eds, en 1902, con todos sus trabajadores en fila! Entre ellos, una mujer embarazada y varios ni\u00f1os. Esta imagen se repet\u00eda en todos los pa\u00edses de Europa donde la revoluci\u00f3n industrial ya hac\u00eda mucho ruido.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignwide size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"670\" height=\"442\" src=\"https:\/\/revista.argentores.org.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/La-escena-de-la-degradacion-en-el-patio-de-la-Escuela-Militar.-El-martirio-de-Alfred-Dreyfus-Un-estudio-historico-del-caso-completo-Numero-especial-de-The-Graphic-Lond.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1381\" srcset=\"https:\/\/revista.argentores.org.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/La-escena-de-la-degradacion-en-el-patio-de-la-Escuela-Militar.-El-martirio-de-Alfred-Dreyfus-Un-estudio-historico-del-caso-completo-Numero-especial-de-The-Graphic-Lond.jpg 670w, https:\/\/revista.argentores.org.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/La-escena-de-la-degradacion-en-el-patio-de-la-Escuela-Militar.-El-martirio-de-Alfred-Dreyfus-Un-estudio-historico-del-caso-completo-Numero-especial-de-The-Graphic-Lond-300x198.jpg 300w, https:\/\/revista.argentores.org.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/La-escena-de-la-degradacion-en-el-patio-de-la-Escuela-Militar.-El-martirio-de-Alfred-Dreyfus-Un-estudio-historico-del-caso-completo-Numero-especial-de-The-Graphic-Lond-20x13.jpg 20w\" sizes=\"(max-width: 670px) 100vw, 670px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">La escena de la degradaci\u00f3n en el patio de la Escuela Militar. El martirio de Alfred Dreyfus Un estudio hist\u00f3rico del caso completo, N\u00famero especial de The Graphic, Londres<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La mayor aspiraci\u00f3n de los pa\u00edses europeos, en ese entonces, era ser independientes. El mundo conocido estaba constituido por imperios, y ellos quer\u00edan dejar de ser parte de uno. Alemania no era simplemente un pa\u00eds vecino a Francia. De ser -como Italia- un grupo de peque\u00f1os condados, bajo la mano de un hombre fuerte, Bismark, se hab\u00eda constituido en una naci\u00f3n fuerte. Y en 1870, la naci\u00f3n independiente alemana entr\u00f3 en guerra con la naci\u00f3n independiente francesa. Y le gan\u00f3. La guerra franco-prusiana, como se la llama, termin\u00f3 en 1871. Y por una extra\u00f1a paradoja de la historia, de la que no se habla mucho, los perdedores pidieron a los vencedores que los ayudaran a terminar con una extra\u00f1a peste que hab\u00eda ganado las calles de la capital: La Comuna de Par\u00eds. Los alemanes accedieron y Par\u00eds se llen\u00f3 de sangre. Pero la peste no termin\u00f3. Se fue a otro lado y mut\u00f3: ahora era la revoluci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En esa Francia de fines de siglo XIX, que hab\u00eda perdido una guerra y hab\u00eda masacrado un intento de cambio social, de pronto se dio a conocer un anuncio oficial: se invitaba a la poblaci\u00f3n a asistir a un espect\u00e1culo inusitado. No era una novedad total, porque no mucho tiempo atr\u00e1s, el pueblo se congregaba para ver, por ejemplo, el juzgamiento p\u00fablico de un asesino. Como relata muy bien Michel Foucault, en un libro que ya es un cl\u00e1sico, un criminal, subido a un escenario al aire libre, se desped\u00eda de su familia, ped\u00eda perd\u00f3n a todos por su crimen y finalmente se arrodillaba ante un cura para confesarse. Despu\u00e9s, pon\u00eda la cabeza en la guillotina. Ahora, en ese memorable 5 de enero de 1885, la gente era invitada a presenciar -detr\u00e1s de unas rejas, claro- una escena s\u00e1dicamente preparada. Adentro, ante formaciones de distintos destacamentos, especialmente invitados para realzar el acto que iba a ocurrir, el general a cargo, sin bajar siquiera de su caballo, hizo una se\u00f1al a un secretario del tribunal, que ley\u00f3 en voz alta el veredicto de un juicio que se cre\u00eda terminado, pero que, en realidad, acababa de empezar: \u201cAlfred Dreyfus, usted no merece llevar armas en nombre del pueblo franc\u00e9s, lo despojamos de ellas\u201d. Dreyfus replic\u00f3 entonces: \u201c\u00a1Juro que soy inocente! \u00a1Viva Francia!\u201d. Los que se apretujaban arriba de los tejados y detr\u00e1s las rejas de la Escuela Militar de Par\u00eds, donde ocurr\u00eda esta extra\u00f1a ceremonia, les respondieron a los gritos: \u201c\u00a1Muera el traidor\u201d \u00a1Mueran los jud\u00edos!\u201d. Conmocionado, con las ropas rasgadas, despojado de sus insignias militares, Dreyfus insisti\u00f3: \u201c\u00a1Viva Francia! \u00a1Soy inocente! \u00a1Lo juro por mi esposa y mis hijos! \u00a1Informen a todos!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entre los presentes de esa ceremonia se hallaba un periodista vien\u00e9s, que hab\u00eda sido especialmente invitado como los otros. Era jud\u00edo, como Dreyfus. Ese d\u00eda Herzl comprendi\u00f3 que los suyos tambi\u00e9n deb\u00edan tener una patria propia. Si no, esos hechos se repetir\u00edan sin cesar. Nadie pod\u00eda imaginar lo que sucedi\u00f3 despu\u00e9s en Par\u00eds. La degradaci\u00f3n del oficial Dreyfus provoc\u00f3 un esc\u00e1ndalo de tal magnitud que enseguida quedaron muy chicos los gritos de muera el traidor, mueran los jud\u00edos, de los asistentes a ese acto. R\u00e1pidamente se conformaron en Francia dos bandos, uno, el de los que aprobaban la decisi\u00f3n del gobierno y otro el de los que rechazaron el juicio a alguien que consideraban inocente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras tanto, condenado y degradado, Dreyfus hab\u00eda sido enviado a la isla de R\u00e9, donde su mujer lo pod\u00eda ver cada 15 d\u00edas. Lo trasladaron despu\u00e9s a la Isla del Diablo, en la Guyana francesa, donde deb\u00eda purgar una pena de deportaci\u00f3n a perpetuidad, por el cargo de espionaje contra su patria. Por suerte la pena de muerte hab\u00eda sido abolida hace poco, si no lo hubieran fusilado. Pero en determinado momento, adonde estaba encerrado, lleg\u00f3 la orden de que deb\u00eda estar encadenado a su catre, con los manos y los pies engrillados. \u00a1Para evitar que se escapara! \u00a1Como si eso fuera posible!<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"670\" height=\"395\" src=\"https:\/\/revista.argentores.org.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/ile-du-diable.webp\" alt=\"\" class=\"wp-image-1378\" srcset=\"https:\/\/revista.argentores.org.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/ile-du-diable.webp 670w, https:\/\/revista.argentores.org.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/ile-du-diable-300x177.webp 300w, https:\/\/revista.argentores.org.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/ile-du-diable-20x12.webp 20w\" sizes=\"(max-width: 670px) 100vw, 670px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><strong>L&#8217;\u00cele du Diable, \u00f3leo en poder de los nietos del capit\u00e1n Dreyfus&nbsp;<\/strong><\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El azar quiso que, al poco tiempo, la sirvienta esp\u00eda que trabajaba en la embajada alemana, encontrara otra llamativa nota en un cesto de papeles. La leyeron sus superiores y sorpresivamente descubrieron qui\u00e9n era el contacto que ofrec\u00eda secretos de Estado a los alemanes. \u00a1Por fin la intriga se resolv\u00eda! \u00a1Ahora, hab\u00eda que hacer justicia! El coronel Picquart, entonces jefe del Servicio Secreto Franc\u00e9s, compar\u00f3 la letra de la carta con otros documentos y comprob\u00f3 que ten\u00eda entre sus manos al verdadero culpable. Este hombre era el comandante Esterhazy. Lleno de deudas, y envuelto en algunas estafas, este superior de origen h\u00fangaro lamentablemente se hab\u00eda convertido en un traidor. Lo entreg\u00f3, y con inmensa sorpresa Picquart comprob\u00f3 que sus superiores no ten\u00edan ganas de rever el caso Dreyfus. Fr\u00edamente, lo trasladaron a una guarnici\u00f3n, al norte de \u00c1frica, mientras Esterhazy hu\u00eda al exterior.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta historia, llena de intereses y rencores, pasaba simult\u00e1neamente en la calle y en las altas esferas del gobierno. Circul\u00f3 el rumor de que hab\u00eda aparecido el verdadero culpable. Algunos escritores empezaron a juntar firmas para que se revisara el proceso a Dreyfus. En ese entonces, aunque a nosotros hoy nos resulta incre\u00edble, los escritores manten\u00edan relaciones cordiales entre s\u00ed, aunque no pensaran igual. Se pod\u00eda ver a Barres, un escritor con renombre y autoridad, al que admiraban muchos j\u00f3venes, comer con Emile Zola, Anatole France y los Daudet, para nombrar a los m\u00e1s conocidos. En ese momento, Zola publica un art\u00edculo a favor de Dreyfus, al que Barres, que ya tend\u00eda hacia el nacionalismo, considera \u201cabsurdo\u201d. No mucho despu\u00e9s Zola escribir\u00e1 su famoso <em>\u00a1Yo acuso!<\/em>, que trascendi\u00f3 su \u00e9poca y su pa\u00eds, denunciado a personajes y funcionarios del m\u00e1s alto nivel. Contar\u00e1 en ese entonces con el apoyo de numerosas figuras convencidas de la inocencia de Dreyfus. El <em>\u00a1Yo acuso!<\/em> es demasiado para Barres, que deja de vacilar y se enrola decididamente en el antidreyfusismo, acusando a esos \u201cintelectuales\u201d de presumidos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a1En ese momento la palabra intelectual empieza a circular! Va de boca en boca y pronto adquiere contornos n\u00edtidos. \u201cSabemos qui\u00e9n es el verdadero culpable de ese acto de espionaje atribuido a Dreyfus\u201d, escribe un escritor cercano a Zola. Y Mathieu, hermano del oficial que padece el destierro, ahora en la Isla del Diablo, directamente nombra al culpable en una carta dirigida al ministro de guerra. \u201cEs el comandante Esterhazy -escribe-, que tiene a su cargo un batall\u00f3n de infanter\u00eda, y que es \u00edntimo amigo del agregado militar de la embajada de Alemania\u201d. Curiosamente, en las altas esferas nadie se altera, nadie responde.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignwide size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"500\" src=\"https:\/\/revista.argentores.org.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/arton92919.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1372\" srcset=\"https:\/\/revista.argentores.org.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/arton92919.jpg 800w, https:\/\/revista.argentores.org.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/arton92919-300x188.jpg 300w, https:\/\/revista.argentores.org.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/arton92919-768x480.jpg 768w, https:\/\/revista.argentores.org.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/arton92919-20x13.jpg 20w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A medida que la cosa se pone peor, los rivales alzan m\u00e1s la voz. \u201cEl alma francesa, la integridad francesa, se ve hoy insultada -escribe Barres que ten\u00eda un p\u00fablico a su favor-; de eso sacan ventaja los extranjeros, gracias a la complicidad de estos cuasi intelectuales, desnacionalizados por una cultura inferior\u201d. El novelista Zola, el autor de <em>\u00a1Yo acuso!<\/em> es el blanco de sus principales cr\u00edticas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Los intelectuales y el establishment<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfQui\u00e9n era Zola? Zola era entonces un novelista exitoso. Muy rico. Trabajador incansable, hab\u00eda escrito una serie de novelas con personajes que retrataban sin ambages a la sociedad de su tiempo. Por derecho propio, lleg\u00f3 a ser el jefe de la escuela naturalista. Segu\u00eda viviendo con su mujer, pero se hab\u00eda enamorado de la joven lavandera de su casa y tuvo dos hijos con ella. Admirado por sus lectores, envidiado por sus colegas, criticado por el establishement y por la iglesia, que ve\u00eda en sus obras escenas que calificaba de pornogr\u00e1ficas, Zola jam\u00e1s lleg\u00f3 a los altos puestos de la cultura oficial. Siempre fue un verdadero <em>outsider<\/em>. \u00a1Y aprovech\u00f3 esa condici\u00f3n para ver mejor la realidad! Acus\u00f3 a sus enemigos y defini\u00f3 a Dreyfus como una v\u00edctima emblem\u00e1tica de la sociedad francesa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El art\u00edculo <em>\u00a1Yo acuso!<\/em>, donde pide a los jueces que reconozcan sus errores y llamen a un nuevo juicio, termina con una frase que qued\u00f3 para siempre: \u201cLa verdad est\u00e1 en marcha y nada la detendr\u00e1\u201d. El conde Esterhazy ya est\u00e1 en el ojo de la tormenta. Se hacen p\u00fablicas sus maniobras financieras y se pide que se investigue su comportamiento. Pero entonces, una vez m\u00e1s, sucede algo que nos alarma, porque nos remite de nuevo a la actualidad: la prensa nacionalista, virulentamente antisemita tambi\u00e9n, decide mantener contra viento y marea su opini\u00f3n sobre la culpabilidad de Dreyfus. Y, como corolario, tambi\u00e9n sostiene la inocencia de Esterhazy.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En su famoso art\u00edculo, Zola propone la creaci\u00f3n de un sindicato \u201cpara repetirnos a nosotros mismos todas las ma\u00f1anas que nuestras relaciones diplom\u00e1ticas no est\u00e1n en juego, que aqu\u00ed no se trata del honor de las fuerzas armadas, que solo algunos individuos est\u00e1n cuestionados. Queremos un sindicato para demostrar que los errores judiciales pueden repararse\u201d. El ministro de guerra no tard\u00f3 en responderle: \u201cPara m\u00ed, para mi alma y mi conciencia, como soldado, como jefe de las fuerzas armadas, yo creo que Dreyfus es culpable\u201d. Era un juego de ataques y respuestas interminable.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los antidreyfusistas y los dreyfusistas se atacaban con virulencia, sin guardarse nada. Los insultos y los duelos estaban a la orden del d\u00eda. Ante la presi\u00f3n, Esterhazy termina yendo a juicio. Pero a los 5 minutos lo declaran inocente de culpa y cargo. Llegado un momento, <em>El caso Dreyfus<\/em> se transforma en <em>El caso Zola<\/em>. Y ac\u00e1 aparece lo que para nosotros es m\u00e1s interesante. El director de la <em>Revue des deuxmondes<\/em> analiza ese nuevo concepto que circula por todas partes, y comenta: \u201cHace poco se cre\u00f3 la palabra intelectual, para designar a una especie de casta nobiliaria; a personas que viven en laboratorios, en bibliotecas. Esto revela una de las cosas m\u00e1s rid\u00edculas de nuestra \u00e9poca, la pretensi\u00f3n de sobrevalorar a los escritores, a los pensadores, a los profesores, a los fil\u00f3logos, elev\u00e1ndolos al rango de superhombres. Las aptitudes intelectuales, que por cierto no menosprecio, solo tienen un valor relativo. En el orden social, valoro mucho m\u00e1s el temple de la voluntad, la fuerza del car\u00e1cter, la seguridad de un juicio, la experiencia pr\u00e1ctica. Por eso, no vacilo en colocar a un agricultor o a un hombre de negocios que yo conozca bien, por encima de tal erudito, ese bi\u00f3logo, o aquel matem\u00e1tico, que prefiero no nombrar\u201d.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"637\" height=\"830\" src=\"https:\/\/revista.argentores.org.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/2B.webp\" alt=\"\" class=\"wp-image-1375\" srcset=\"https:\/\/revista.argentores.org.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/2B.webp 637w, https:\/\/revista.argentores.org.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/2B-230x300.webp 230w, https:\/\/revista.argentores.org.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/2B-15x20.webp 15w\" sizes=\"(max-width: 637px) 100vw, 637px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese mismo d\u00eda, el diario <em>El Tiempo<\/em> de Par\u00eds public\u00f3 una carta de protesta. Estaba firmada por universitarios, hombres de letras, internos de los hospitales, abogados y estudiantes. En ella reclaman la revisi\u00f3n del proceso a Dreyfus. Entre los firmantes se encontraban Emile Zola, Anatole France, el joven Marcel Proust, el director del Instituto Pasteur, y muchos m\u00e1s. Al d\u00eda siguiente la lista de firmas se acrecent\u00f3, incluyendo nombres como Claude Monet, Jules Renard, el pastor Th\u00e9odore Monod, Emile Durkheim y muchos m\u00e1s. Otra petici\u00f3n, firmada por los mismos, dirigida a la C\u00e1mara de Diputados, ped\u00eda \u201cel mantenimiento de las garant\u00edas legales de los ciudadanos contra toda arbitrariedad\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Profesores de la ense\u00f1anza superior, investigadores, escritores, hombres de laboratorio, se pusieron detr\u00e1s de Zola contra la obstinaci\u00f3n de una clase dirigente que no estaba capacitada para rever una cosa juzgada mal. Los dreyfusistas se mov\u00edan en medio de gritos antisemitas, insultos a Zola, aplausos a las fuerzas armadas. La actitud desmedida de la prensa, a favor o en contra, confirma el nacimiento de una nueva fuerza: la de los intelectuales. En un diario, Georges Clemenceau da as\u00ed la bienvenida a los integrantes de este grupo: \u201c\u00bfAcaso no son una se\u00f1al, estos intelectuales venidos de todos los rincones del horizonte, que hoy se alinean detr\u00e1s de una idea que consideran inquebrantable? En esta pac\u00edfica reacci\u00f3n del esp\u00edritu franc\u00e9s, pongo mis esperanzas de futuro\u201d. El gran Barres no pod\u00eda callarse ante estas afirmaciones. \u201cLa mitad de la cultura destruye el instinto sin dar una conciencia -escribe en un diario-. Estos arist\u00f3cratas del pensamiento alardean no pensar como la multitud vil\u201d. La derecha lo toma como una se\u00f1al de largada. Se posiciona r\u00e1pidamente y asume la tarea atacar a los intelectuales. Su trabajo tiene amplia difusi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Consecuencias del<em> \u00a1Yo acuso!<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fue en 1898, en v\u00edsperas del tercer aniversario de la degradaci\u00f3n de Dreyfus, que Emile Zola public\u00f3 en la portada del peri\u00f3dico <em>L\u2019Aurore<\/em> un art\u00edculo de cuatro mil quinientas palabras, en forma de carta abierta, dirigida al presidente Faur\u00e9. Llevaba un t\u00edtulo que pasar\u00eda a la historia: <em>\u00a1Yo acuso!.<\/em> Ah\u00ed denunciaba a los responsables de aquella injusticia. Lo condenaron por difamaci\u00f3n a una multa y a un a\u00f1o de c\u00e1rcel. Zola se exili\u00f3 en Londres y regres\u00f3 a Par\u00eds reci\u00e9n un a\u00f1o despu\u00e9s, cuando por fin se revis\u00f3 el caso Dreyfus y se abri\u00f3 un nuevo juicio. En este nuevo proceso, el oficial jud\u00edo volvi\u00f3 a ser condenado, esta vez \u201ccon circunstancias atenuantes\u201d. Rechaz\u00f3 de nuevo el fallo judicial hasta que, diez d\u00edas despu\u00e9s, agotado, con la salud quebrantada por cuatro a\u00f1os de prisi\u00f3n, acept\u00f3 el indulto del presidente de Francia. El verdadero culpable, el comandante Esterhazy, ante la posibilidad de un nuevo juicio en su contra, huy\u00f3 del pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignwide size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"670\" height=\"434\" src=\"https:\/\/revista.argentores.org.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/8B.webp\" alt=\"\" class=\"wp-image-1374\" srcset=\"https:\/\/revista.argentores.org.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/8B.webp 670w, https:\/\/revista.argentores.org.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/8B-300x194.webp 300w, https:\/\/revista.argentores.org.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/8B-20x13.webp 20w\" sizes=\"(max-width: 670px) 100vw, 670px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>Ernest Le Delay (editor-impresor) La rehabilitaci\u00f3n de Dreyfus &#8211; Par\u00eds,1906, postal original.<\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El proceso de rehabilitaci\u00f3n de Dreyfus empez\u00f3 en 1900 y dur\u00f3 hasta 1906. Fue reintegrado al ej\u00e9rcito como jefe de Escuadr\u00f3n, comandante, pero un a\u00f1o despu\u00e9s le pidieron la renuncia. Particip\u00f3 en la Primera Guerra Mundial como jefe de artilleros y termin\u00f3 su carrera militar con el grado de coronel. El que no tuvo un final feliz, por llamarlo de alguna manera, fue Zola, que muri\u00f3 asfixiado por el humo de su chimenea, en un episodio que tiene todos los contornos de un crimen, que nunca se investig\u00f3. Alfred Dreyfus asisti\u00f3 al funeral de Zola, que fue el 4 de junio de 1908. Sus restos est\u00e1n en el Pante\u00f3n de Par\u00eds, que es donde descansan los grandes hombres de Francia. Curiosamente, uno de los periodistas presentes levant\u00f3 un rev\u00f3lver y le dispar\u00f3 dos veces a Dreyfus. Lo hiri\u00f3 apenas, pero revela el turbio final de esta funesta historia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Conclusiones<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A partir de ac\u00e1, la figura del intelectual creci\u00f3 sin parar. Los intelectuales atravesaron las dos guerras mundiales, con suerte diversa. En algunos momentos su palabra fue escuchada en otros fueron censurados. Pas\u00f3 con dificultad el escrutinio del Comit\u00e9 de Actividades Antinorteamericanas, y tambi\u00e9n fue v\u00edctima de las purgas que se hicieron en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y en los pa\u00edses que se encontraban bajo su influencia.En Francia, despu\u00e9s de la Segunda Gran Guerra, hubo en un momento exponentes de la talla de Andr\u00e9 Gide, Albert Camus y Jean Paul Sartre, unos estaban a la derecha y otro a la izquierda, aunque bascularon bastante. Me acuerdo que en Buenos Aires, a fines de los a\u00f1os 60 del siglo pasado, cuando despu\u00e9s de mis primeros estrenos hab\u00eda alcanzado cierta notoriedad, a m\u00ed y a otros dramaturgos que se encontraban en la misma situaci\u00f3n, nos empezaron a hacer reportajes, en grupo o individualmente. Se nos preguntaba nuestra opini\u00f3n sobre la situaci\u00f3n del pa\u00eds. No solo sobre la singularidad de nuestra actividad teatral, sino tambi\u00e9n sobre la cosa p\u00fablica. A nosotros nos parec\u00eda normal. Hoy se ve de manera extra\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Byung-Chul Han, uno de los intelectuales m\u00e1s interesantes del \u00faltimo cuarto de siglo, inventor de conceptos tan agudos como que hoy nos \u201cautoexplotamos\u201d, en una \u201csociedad del cansancio\u201d, en uno de sus \u00faltimos libros lleg\u00f3 a la inesperada conclusi\u00f3n de que ahora hay que sentarse en un banco de plaza, cerrar los ojos y mirar para adentro, porque el capitalismo va solo hacia su destrucci\u00f3n. O sea, Han, como se llama com\u00fanmente a este inteligente coreano germano, que estudi\u00f3 a fondo a Heidegger, \u00bfes ahora un \u201cle\u00f3n rendido a sus pies\u201d, como dice el himno? \u00bfEso es todo lo que tiene para proponernos? Tal vez quiere que lo imitemos. En una plaza, meditar con los ojos cerrados, sin siquiera sentir a la banda de mosquitos que baila alrededor nuestro, record\u00e1ndonos que vivimos en esta realidad y no en otra. (Perd\u00f3n Han, en verano los mosquitos son un problema en las plazas de Buenos Aires). En el otro extremo estar\u00eda la actitud de un Rodolfo Walsh, que dej\u00f3 sus cuentos, sus traducciones, para empu\u00f1ar un rev\u00f3lver. Como sabemos, muri\u00f3 en un enfrentamiento en San Juan y Entre R\u00edos de esta capital.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"568\" src=\"https:\/\/revista.argentores.org.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/dreyfuss.webp\" alt=\"\" class=\"wp-image-1379\" srcset=\"https:\/\/revista.argentores.org.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/dreyfuss.webp 1024w, https:\/\/revista.argentores.org.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/dreyfuss-300x166.webp 300w, https:\/\/revista.argentores.org.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/dreyfuss-768x426.webp 768w, https:\/\/revista.argentores.org.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/dreyfuss-20x11.webp 20w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><strong>Alfred Dreyfus en el jard\u00edn de Villemarie, Carpentras, 1899-1900. (Colecci\u00f3n de la familia Dreyfus)<\/strong><\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hace poco falleci\u00f3 otro gran novelista latinoamericano, que pas\u00f3 con tranquilidad de la izquierda a la derecha, m\u00e1s o menos al mismo tiempo en que recibi\u00f3 el mayor premio de literatura del mundo. Estas actitudes revelan contornos de una gran crisis de ideas. \u00bfAnuncian tambi\u00e9n la desaparici\u00f3n del intelectual? Esta interesante figura de la sociedad, \u00bfse extingui\u00f3? \u00bfFue una estrella errante que se apag\u00f3 en el caminar en la historia?&nbsp; (De paso, Han, \u00bfc\u00f3mo va a ser la autodestrucci\u00f3n el capitalismo? \u00bfPor una guerra at\u00f3mica?)Preguntas, preguntas, preguntas. Este tema no puede agotarse en esta nota. Si me da el cuero (nunca tan apropiada esta frase como hoy), intentar\u00e9 seguir los pasos de los intelectuales recientes.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\"><strong>Ricardo Halac<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un d\u00eda, una empleada francesa de la embajada alemana en Par\u00eds, mientras hac\u00eda la limpieza, vaci\u00f3 los cestos de basura y, como hac\u00eda siempre, cuando nadie la miraba, examin\u00f3 los papeles rotos. En realidad, era una agente del servicio secreto franc\u00e9s. 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