CON EL GERENTE DE RELACIONES INTERNACIONALES E INSTITUCIONALES
Germán Gutiérrez: “Argentores es una entidad fuerte y con mucha experiencia”
En noviembre último, y en la ciudad de Zagreb, capital de Croacia, tuvo lugar la última a reunión de la Confederación Internacional de Autores Audiovisuales (AVACI), importante entidad de la cual es presidente Miguel Ángel Diani, titular a su vez, y como se sabe, de nuestra sociedad de autores en el país, Argentores. Junto a él, como ha ocurrido en otras oportunidades, viajó para asistir a ese encuentro el doctor Germán Gutiérrez, gerente de Relaciones Internacionales e Institucionales de la misma institución. Con el propósito de ampliar la información sobre ese hecho y los temas que allí se abordaron, nuestra revista entrevistó a este último funcionario en su despacho de la entidad donde ejerce su labor jurídica.
¿En qué días de noviembre, Germán, se realizó el congreso de AVACI en Zagreb?
El congreso se desarrolló los días 5 y 6 de noviembre de 2025. Y, por una cuestión de costos, se aprovechó también para hacer en ese lugar el encuentro de la FESAAL, la Federación de Autores Audiovisuales de Latinoamérica. Todo transcurrió finalmente en Zagreb durante una semana. En esa asamblea se trataron, en lo fundamental, temas más políticos que de carácter técnico, porque ambas confederaciones son conducidas en forma exclusiva por los autores. Y nosotros lo que hemos hecho es brindar apoyo jurídico, técnico y de sistema para los colegas. Y, cuando digo temas políticos, nos referimos al intento de estas sociedades de trabajar mancomunadamente en la región. Y esto porque, aunque parezca mentira, en muchos países de la región falta aún que se desarrollen o funcionen entidades en defensa de los derechos de autores. A título de ejemplo, diré que estamos hablando con colegas de Paraguay, Ecuador, Perú y Bolivia para ver si los autores que carecen de una sociedad que los represente en esos países se les pueda permitir que trabajen con las sociedades de compositores musicales que ya existen. Nosotros, en un caso similar, hicimos hace ya un par de años un proyecto para que determinados autores sin una entidad que los representara en Uruguay pudieran estar dentro de AGADU, la ya instalada Sociedad de Guionistas y Directores de ese país. ¿Por qué motivo? Porque hay que comprender que fundar en la actualidad una sociedad de autores cuesta mucho dinero debido, entre otras cosas, a que necesitan para funcionar abogados, contadores, empleados administrativos, manejo de sistemas y otras cuestiones. Entonces, frente a esa realidad, hicimos esas gestiones en aquellos cuatro países hermanos para ver si las sociedades de compositores podían prestar ese apoyo en lo edilicio y técnico a las sociedades emergentes vinculadas al campo audiovisual, con el fin de que pudieran disminuir el peso de los gastos que deben hacer. Después hay otro aspecto, que tiene que ver con la ayuda que las sociedades ya constituidas brindamos desde hace mucho tiempo a las sociedades emergentes. Este aspecto se relaciona con la ayuda que bridamos para la capacitación de los empleados de las sociedades emergentes o de los propios directivos y en un respaldo económico que se traduce en préstamos de dinero. Son préstamos, porque ninguna de nuestras sociedades son bancos, y esos adelantos les sirve a las sociedades emergentes para consolidarse y los van devolviendo de acuerdo con sus posibilidades. En ese sentido, Argentores ha sido una sociedad precursora en ofrecer estos préstamos de ayuda a las entidades hermanas, sobre todo a las latinoamericanas. Y, a partir de allí, nació lo que hoy se conoce como Redes, que es la Sociedad de Dramáticos y Audiovisuales de Colombia, que es una sociedad modelo. Está absolutamente instaurada dentro de lo que es la sociedad en general en ese país, cobra derechos de autor en todas las plataformas, representa a casi todas las sociedades extranjeras dentro de Colombia, liquida con absoluta prontitud y transparencia los derechos y demuestra que todos los esfuerzos de ayuda que se han hecho con las sociedades hermanas valen la pena.
La colombiana es una de las entidades que mejor funcionan en la región, ¿no?
Si, es sin duda es una de las que mejor funciona. Y también en el mismo país,la entidad denominada DASC (Directores Audiovisuales Sociedad Colombiana de Gestión). Son sociedades, como dije, que funcionan muy bien.

¿Y en los otros países de la región?
Bueno, en esos países, que son Bolivia, Paraguay, Ecuador y Perú, las entidades están todavía sin funcionar y en distintas etapas de desarrollo. Las sociedades de Bolivia y Paraguay ya tienen personería jurídica. En Ecuador y Perú esas personerías están aún en trámite, lo cual ralentiza el lanzamiento, porque para recibir un apoyo financiero de otras sociedades hermanas, se necesita que las entidades que reciben ese respaldo estén constituidas. Pero, bueno, están en camino y eso es ya importante. Yo inclusive hablé con colegas de las sociedades musicales de esos países, que participan conmigo en un comité de la CISAC, y estuvieron todos de acuerdo en brindarles ese apoyo, sea en lo edilicio, técnico y otras áreas. Y estamos también, junto a DAC (Directores Argentinos Cinematográficos), preparando un encuentro para que estas sociedades puedan el año próximo enviar a capacitar a algunos empleados a la Argentina y luego, si es necesario, que algún funcionario nuestro o de DAC vaya a Colombia para reforzar esa capacitación. Y vuelvo, al hablar de este tema, al ejemplo de Redes, porque muchas veces hay quienes se muestran escépticos en cuanto a la posibilidad de formar a un autor en temas técnicos, argumentando que después de eso dicho autor podría olvidarse de la sociedad que lo capacitó y dedicarse solo a escribir. Bueno, el ejemplo de la dirigente colombiana Alejandra Cardona Restrepo, muy estimada en nuestro país, demuestra todo lo contrario. Ella, además de ser presidente de Redes, fue elegida entre los 100 ejecutivos más importantes del año en Colombia por su capacidad de trabajo y el fuerte crecimiento que experimentó la sociedad bajo su dirección. Y eso, entre otras cosas, porque habiendo vivido mucho tiempo de su trabajo de autora, declinó de esa actividad en su vida para encargarse de sus colegas y de una sociedad que hoy realmente funciona muy bien. Hay que sacarse el sombrero. Y, de hecho, Argentores forma parte de un grupo de entidades, somos como 20 nada más en todo el mundo, que ayudamos al board (el Consejo Administrativo) de CISAC de manera directa, y en ese grupo está Redes. Y lo está porque realmente llamó la atención de todo el mundo la manera en que esta sociedad latinoamericana trabajó, como implementó sus sistemas y con qué transparencia desarrolló esos procesos. Y eso no es poco en un país como Colombia que tiene una producción audiovisual muy potente.
Si tuvieras que señalar el rasgo más destacado de esta reunión, ¿cuál dirías que fue?
Diría que su columna vertebral se asentó en el tratamiento de temas políticos, que en CISAC no se tratan. Los contenidos de las reuniones de esta última entidad son más de carácter técnico o jurídico. Y los autores se ven dentro de sus comités especializados que, hoy por hoy, no tienen la importancia de AVACI.
En esa reunión estuvieron vos y Miguel Ángel Diani, ¿no?
Sí, claro, Miguel Ángel dirigió todas las reuniones porque él es el presidente de AVACI.
Entre los temas dominantes en las reuniones, hubo dos muy especiales: uno se relaciona con los desafíos que enfrentan las mujeres creadoras en la industria; y el otro la protección de los derechos de autor en un contexto dominado por las nuevas tecnologías. ¿Qué nos dirías al respecto?
Sí, se abordaron esos dos temas. Y vale la pena destacarlo, porque, en el primer tema, debemos decir que ambas entidades tienen un grupo de trabajo de colegas mujeres de diversos lugares del mundo que han impulsado y llevan adelante políticas de género muy importantes y necesarias por la variedad de problemáticas que se afrontan en cada país. Pensemos que en la AVACI no hay sociedades que integren el núcleo europeo, son, por lo general, sociedades emergentes, de países más pequeños, donde las cuestiones son particulares, no son tan comunes o corrientes. Esto en cuanto a la cuestión de género.

¿Y respecto al tema de inteligencia artificial?
Bueno, ese tema es la gran preocupación de todos nosotros. Yo te voy a dar mi punto de vista, que, en general, es compartido por los colegas, sobre todo los latinoamericanos. Creo que nosotros debemos dejar de lado nuestra formación jurídica y pensar mucho más en las sociedades de gestión para las que trabajamos, porque, desde un punto de vista netamente jurídico, aceptar que una producción realizada con inteligencia artificial es una obra se torna muy difícil, porque hay un distintivo fundamental en la obra que es la originalidad, rasgo este que no tiene que ver con la novedad, como es en el derecho marcario. La originalidad es la impronta del creador. Cada creador pone su impronta en la obra. Tres personas pueden escribir tres textos sobre el mismo tema y cada uno lo va a escribir distinto, a su manera, utilizando sus experiencias de vida, con sus pensamientos políticos, etc.
Cada autor tiene su propia voz.
Exactamente. Por eso no hay ningún sistema de inteligencia artificial que te pueda dar esa originalidad. Uno más uno es dos. Si no hay originalidad en la producción de inteligencia artificial, no hay obra. Entonces, si nosotros no atáramos exclusivamente a esta premisa, digamos doctrinaria e histórica, las sociedades de gestión se quedarían sin trabajo en el futuro, porque todos los vivos dirían que todas las obras que presentan se escriben con inteligencia artificial. Con lo cual no hay obra. Entonces, tenemos que pensar el tema un poco más. Y para eso lo dividimos en dos. En principio, está lo vinculado a la minería de datos que tienen las empresas que se dedican a este trabajo. O sea: que ellos han tomado las obras de todos los autores, digamos argentinos para no generar ningún debate con otro país, para luego, en el resultado, volcar todas las enseñanzas que recibieron de los propios autores. Esto ya motiva una obligación, por parte de las empresas de inteligencia artificial que se apropian de esas enseñanzas, que es pagar por el uso de los derechos, por el uso de las obras de nuestros socios. Esta semana salió un fallo en Alemania a favor de la Asociación de Compositores Musicales de ese país, GEMA, en contra de una firma de inteligencia artificial por este mismo caso. Ellos pudieron probar que la empresa usó composiciones de los socios de GEMA y tuvieron que pagar una suma importante. Entonces, el primer paso, a favor de las sociedades de autores es que se reconozca que esas empresas deben pagar por el uso de nuestras obras que integran la minería de datos mencionada y luego salen a la luz. Esto ha sido reconocido por las empresas han usado las obras de casi todos los autores, las que están en YouTube, las que están en otros lugares, etcétera. Entonces, la política de Argentores es iniciar hoy un reclamo juntos con los compañeros de América Latina y de Estados Unidos, o solos con DAC, que tiene una situación bastante similar en la Argentina.
¿Y cuál sería el segundo paso?
El segundo paso es cómo hacemos para reconocer autoría en una producción de inteligencia artificial. Y ahí aparece la cuestión importante. Nosotros creemos, y voy a reiterar el concepto pensando a favor de la sociedad de gestión, que a determinados prompt les podemos dar originalidad.
Primero, aclaremos que es un prompt.
Un prompt es una instrucción, pregunta o texto inicial que se le da a un sistema de inteligencia artificial para guiarlo a generar una respuesta o completar una tarea específica, como escribir un texto, crear una imagen o analizar datos.
Vos decías antes que a determinados prompt se les podría dar originalidad.
Sí. Hay un prompt técnico, que ese no tendría originalidad, es uno que podría pedirte: escribí un cuento sobre un escritorio que tiene un teléfono arriba con cuatro cafés y cuatro personas charlando. Allí no hay originalidad y la máquina te va a tirar cierta cantidad de renglones con ese cuentito y nada más. Pero, si a eso le ponemos una carga emotiva, descriptiva, con experiencias de nuestras vidas, el prompt empieza ya a generar originalidad. Entonces, creemos que ese es el camino, crear una especie de obras digitales que permitan a las sociedades de gestión detectar y reconocer que en ese trabajo hay autoría. O sea, si el prompt es original merece entonces un reconocimiento de autoría. No es un prompt meramente técnico donde le digo simplemente que me escriba sobre la camiseta de un club de fútbol. Entonces el punto es la creación que pone el autor dentro de su prompt para su propia obra. Y que, después, el propio autor lo va mejorando, permitiendo que sea cada día más eficaz, más preciso. Como conclusión, diríamos que el propósito de ese sistema es buscar al autor del prompt como un autor y otorgarle a ese prompt una creatividad tal que permita que la obra sea reconocida como obra y no caer en la definición histórica de decir, no tiene originalidad y rechazarla.
Parecería que lo más difícil es definir dónde empieza una cosa y donde termina la otra.
Acá tiene que ver mucho la ética, cómo se manejen los autores, en el sentido de lo que manifiesten hasta dónde hubo intervención inteligencia artificial y hasta dónde no. Eso es muy importante.

También,tuvieron un encuentro con el dirigente español Antonio Onetti, ¿no?
Sí, claro tuvimos una reunión con Antonio Onetti, presidente de la SGAE (Sociedad General de Autores y Editores) de España. Como se sabe, Argentores tiene una muy buena relación con esa entidad con la que, entre otras cosas, organizamos en los últimos meses un fructífero intercambio de autores a ambos países, los argentinos fueron a España y los españoles a la Argentina, para exponer sus obras. Bueno, él comentó algunos cambios que tuvo la sociedad que encabeza, y también la preocupación que tiene con el tema dela inteligencia artificial, porque recordemos que la SGAE además representar a los autores de repertorio dramático, también incluye a los músicos de su país.
¿Y esta práctica de ir reconociendo autoría en una obra producida con inteligencia artificial ya se realiza?
No, lamentablemente no, porque todavía no hay un criterio uniforme entre las distintas entidades autorales de la región. Cada país tiene al respecto su criterio. En México alguien va a declarar una obra que tiene algo de inteligencia artificial y no te la aceptan.
¿Y los norteamericanos?
En Estados Unidos se les ha reconocido derechos a algunas empresas de inteligencia artificial y también a favor de periodistas y diarios. Así que en este caso han avanzado un poco más. Bueno, en Europa está este fallo que hubo en Alemania que es revolucionario, pero claro no es nuestro derecho. Pero ustedes saben que lo que pasa en Estados Unidos, o la Comunidad Económica Europea más temprano que tarde, se adoptan en estas latitudes. Y, más temprano que tarde, con seguridad Argentores tendrá que lidiar seguido con este tipo de lío.
Eso podría demostrar que todavía no hay aquí una utilización muy extendida de inteligencia artificial, ¿no?
Es posible, pero hay ya autores que utilizan la inteligencia artificial solo para ciertas tareas o aspectos. El otro día, hablando con Luis Sáez, un autor que ha estudiado mucho el tema, me decía que había en la actualidad colegas que ya la utilizaban, pero no para crear sino más que nada como herramienta para corregir, para buscar algo. No como elemento creativo. Los periodistas suelen también utilizarlas para la corrección. E incluso nosotros los abogados la usamos en nuestros trabajos porque nos facilita la búsqueda de determinados datos y luego ese material acumulado es ampliado y robustecido con el aporte personal.
De todos modos, es un tema que inquieta.
Si, el tema preocupa. Y no solo autores guionistas y de teatro están preocupados, también los autores audiovisuales. A mí me parece, y lo digo como una opinión personal, que nosotros, en Argentores, vamos a tener que reconocer el trabajo de los autores utilizando inteligencia artificial, pero debemos hacer hincapié en la protección del autor, en la persona humana, porque si desechamos este tipo de protección y aceptamos todo lo que venga de la inteligencia artificial estamos yendo en contra de los autores, de una profesión que tiene siglos de existencia y es la razón de ser tipo de sociedades como la nuestra. El ser humano tiene que ser protegido desde todos los ámbitos, más allá del uso de una herramienta.

Bueno, ya que estamos cerca del fin de año, ¿podrías hacer un balance de lo que viene ocurriendo en la sociedad en estos últimos tiempos?
Sí, no son épocas muy buenas para las sociedades de autor en Argentina. Es lamentable, pero es así. Creo que se ha entendido muy mal la función real de las sociedades de autores. Y me refiero a nuestro gobierno, al ataque permanente que han sufrido las sociedades colegas, de las cuales nosotros no solo somos amigos, además de colegas, y con las cuales trabajamos en comunión para sustentar esta defensa en los autores en Argentina. Y espero que esta situación cambie, que mejore porque es una esperanza que tenemos, que es la de poder seguir trabajando todos juntos para ver si podemos volver a una etapa de normalidad. Y poder también hacer, por qué no, ya que de no hacerlo sería un poco necio, una autocrítica, porque las cosas siempre pasan por alguna causa. Y tal vez, en algún momento no hayamos hecho algunas cosas del todo bien y es por esa razón que ahora nuestras sociedades son atacadas de esta manera. Pero, sobre todo, no hay que perder de vista que, por ejemplo, entre SADAIC y Argentores tienen más de quince mil creadores que poseen obra social, servicio médico, pensiones. Y eso gracias a la existencia de esas sociedades. O sea, estas sociedades están donde el Estado no está en otras oportunidades. Y eso, lamentablemente no se ha analizado ni valorado de modo correcto y hoy estamos donde estamos. Pero bueno, hay que trabajar, aggiornarse y seguir para adelante. Argentores tiene muchos años de vida y es una sociedad modelo a nivel mundial, tiene una dirigencia joven, pero con experiencia, y creo que vamos a andar bien, con las vicisitudes que se plantean y enfrentamos para darles solución. Pero repito: estamos bien, fuertes y adaptándonos a estos desafíos y tipos de cambios, no solo legislativos, sino también de otro orden, como pueden ser los que nos plantea la inteligencia artificial.
A.C.
