ALGO IMPORTANTE PARA NUESTRA CULTURA
¿Por qué LATAM-GPT?
La Inteligencia Artificial (IA)no es neutral: es una infraestructura y nuestra cultura está jugando de visitante. La IA ya tiene bandera (aunque no lo digan): cultura, idioma y poder en la era de los modelos fundacionales. Si todavía se piensa que la IA es “una herramienta”, se está perdiendo la discusión importante. La IA ya es infraestructura. Y como toda infraestructura, organiza poder: define qué se ve primero, qué se resume, qué se recomienda, qué suena “profesional”, qué se considera “normal” y qué queda reducido a nota al pie. En otras palabras: la IA no solo automatiza tareas; automatiza criterio.
Y acá viene el punto que el sector cultural no puede seguir pateando: los modelos fundacionales se entrenan con datos masivos mayormente en inglés, bajo lógicas anglosajonas y con financiamiento privado. Resultado: lenguas locales, patrimonios orales y culturas minoritarias quedan subrepresentadas desde el diseño. Esto no es una denuncia: es un diagnóstico. Y exige gestión.

* “No es neutral”: ¿por qué esa frase es incómoda y necesaria? Decir “la IA no es neutral” no significa que el modelo “tenga intención”. Significa algo más simple y a la vez más serio.
* La selección de datos define qué existe para el modelo. Los objetivos de entrenamiento definen qué se premia (fluidez, seguridad, persuasión, consistencia).
* La infraestructura (servidores, APLS, distribución) define qué se amplifica. El APLS (Soporte Vital Pediátrico Avanzado) es un curso diseñado para capacitar profesionales de la salud en la estabilización y tratamiento de emergencias pediátricas)-
En gestión cultural, amplificar es muy importante. Si la IA entra sin reglas, entra con reglas ajenas. Y en escala. La literatura crítica viene advirtiendo que los modelos masivos, entrenados con grandes corpus, pueden reproducir sesgos y asimetrías culturales difíciles de detectar, y que la escala vuelve central la documentación y la trazabilidad de datos. Un texto de referencia es el de Bender y colegas (2021), muy citado en estos debates.
La infraestructura es poder: quien controla modelos y APLS controla narrativas. Esta idea, que aparece muy clara, es el corazón del problema: quien controla servidores, APLS y modelos fundacionales también influye en qué narrativas culturales se amplifican.
¿Dónde se ve esto en la práctica?
*En cómo se redacta “lo institucional” (tono y registro).
*En cómo se traduce (qué se pierde, qué se adapta, qué se simplifica).
*En cómo se resume (qué queda afuera).
*En cómo se busca y se recomienda (qué aparece primero).
La IA se está volviendo la capa intermedia entre cultura, instituciones y ciudadanía. Y si esa capa está entrenada y optimizada desde afuera, el sector cultural queda, de hecho, jugando de visitante. UNESCO lo reconoce, pero el problema es la bajada a tierra. UNESCO, en 2021, publicó la Recommendation on the Ethics of Artificial Intelligence, donde reconoce la diversidad cultural como un valor a proteger y plantea principios para un desarrollo responsable e inclusivo. El problema es que constituye un marco orientador, no obligatorio. Entonces, sin políticas nacionales y sectoriales concretas, la recomendación queda lejos de la gestión cultural real. Es decir: sin gobernanza (y legislación), hay adopción caótica.
¿Por qué Latam-GPT (un proyecto que busca ser el primer modelo de inteligencia artificial colaborativo de América Latina) nos debería importar como “infraestructura pública” regional? Chile lanzó Latam-GPT, presentado como el primer gran modelo de lenguaje abierto desarrollado “desde y para” América Latina y el Caribe, impulsado por una articulación entre Estado, academia y aliados tecnológicos. Este detalle es clave porque cambia el tablero: deja de ser un debate teórico sobre sesgos del Norte Global y pasa a ser capacidad instalada regional.

¿Qué lo vuelve estratégico para Cultura y Estado?
1) La representación lingüística y cultural (no como “feature”, como fundamento). Latam-GPT se plantea entrenado con datos regionales y con el objetivo explícito de comprender mejor los contextos latinoamericanos, incluyendo variedad lingüística y, a futuro, lenguas indígenas.
2) La soberanía tecnológica, en serio. No es soberanía como eslogan: es la posibilidad de que gobiernos, universidades, startups e instituciones construyan soluciones sobre un modelo regional y abierto, en vez de depender 100% de proveedores globales cerrados.
3) El ser un “Bien público” y la infraestructura habilitante. CAF lo presenta en esa lógica: como una infraestructura regional que habilita desarrollos propios y transparentes. Si eso se consolida, cultura y educación pueden negociar desde un lugar distinto.
4) La palanca para políticas públicas y compras inteligentes. Cuando existe una alternativa regional, el Estado puede exigir más: criterios de datos, trazabilidad, evaluaciones y adaptación local. Sin alternativa, el margen de negociación es inexistente.
Mi opinión es que Latam-GPT es importante no porque vaya a “ganarle” a los modelos comerciales, sino porque crea la opción estratégica. Y cuando aparece una opción, aparecen también la negociación y la política.
¿Qué debería hacer gestión cultural (sin volverse técnica)?
Si el sector cultural quiere estar a la altura de este cambio, necesita un mínimo viable de gobernanza:
1. Un inventario real: dónde ya se usa IA (redacción, traducción, educación, archivo, comunicación).
2. Una política de datos y derechos: qué se puede subir, qué no, y con qué criterios (Propiedad intelectual, privacidad, identidad).
3. Una guía de representación cultural: oralidad, regionalismos, traducciones sensibles, lenguas locales.
4. La compra inteligente: exigir condiciones (datos, trazabilidad, sesgos, auditoría).
5. La capacitación directiva: no “prompts” (indicaciones), sino criterio de riesgo, regulación y gobernanza.
Europa ya se está moviendo con regulación vinculante (AI Act). El tablero se está ordenando. Ya es tarde para ignorarlo. Por eso, hace falta política sectorial. La IA no va a esperar a que cultura “se acomode”. Ya está adentro. La pregunta es si entra como infraestructura gobernada o como infraestructura importada.
Y acá Latam-GPT mete un hecho político-tecnológico: la región empieza a construir capacidad para no ser solo usuaria pasiva. La diversidad cultural no se defiende con discursos. Se defiende con diseño, reglas y presupuesto. Y si estás en el ámbito cultural esto debería interesarte.
Pablo Menegol
