CHARLA CON MIGUEL ÁNGEL DIANI, PRESIDENTE DE ARGENTORES
“Hay que seguir luchando para defender a la gente de la cultura”
A comienzo de marzo, y ya con Argentores volcada de pleno a resolver los desafíos que le plantea el año 2026, nuestra revista, Autores, programó y concretó una entrevista con el presidente de la entidad, Miguel Ángel Diani, con el fin de conversar sobre los temas más relevantes que hoy ocupan la agenda de su conducción. Desde hace ya un tiempo, y en especial desde el ámbito gubernamental, las sociedades de gestión están sufriendo una fuerte ofensiva, como lo prueba, entre otras cosas, el intento de sancionar, a través de una reforma laboral aprobada hace poco, dos artículos lesivos a la cultura que, gracias a la movilización de los sectores perjudicados por ellos, fueron postergados hasta finales de 2027, sin que, por supuesto, eso haya resuelto o calmado la preocupación por el tema. Concertado el encuentro, a mediados de ese mes, Diani citó en su despacho a dos de los periodistas de la publicación y, como es su costumbre, se explayó ampliamente sobre ese y otros temas que le presentaron sus entrevistadores. El texto que sigue refleja los tramos más importantes de ese diálogo.
Un tema que nos agradaría abordar contigo es la comentada ofensiva que desde el ámbito gubernamental piensa desarrollar contra distintas sociedades de gestión. Y, en particular, una reciente gestión que se hizo en el Senado de la Nación para evitar, supuestamente, esa medida.
Sí, hubo algo de eso, pero, de todas maneras, lo que sí sucedió semanas atrás en el Senado no estaba ligado a las sociedades de gestión. Estaba ligado, en principio, al tema de las asignaciones específicas que se destinan al Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) y a la Radio y Televisión Argentina Sociedad del Estado (RTA). En el caso del INCAA y del RTA esos temas quedaron en un espacio muerto hasta el fin de 2027. Se les concedió un respiro de dos años. Y, por fortuna, se eliminó de la lista de entidades que sufrirían la eliminación de esas asignaciones al Instituto Nacional de Teatro, que seguirá recibiendo, como hasta ahora, un aporte específico. Creo, de todos modos, que este es un tema muy complejo y que si no sucede algo hasta 2027 habrá que ver qué ocurrirá luego con este tema. Porque la postergación de casi 2 años que se ha abierto para aplicar la medida coincide, en su finalización, con las elecciones que se llevarán a cabo en octubre precisamente de 2027, un hecho que puede provocar un eventual cambio de gobierno. Y con ello la posible llegada de gente más afín a la cultura que la actual y con la que se pueda manejar mejor el tema. Pero hoy, tal como están las cosas, no se sabe nada, no sabemos qué va a pasar de acá a esa fecha. Falta todavía gran parte de 2026 y todo 2027.

No hay certezas sobre lo que puede ocurrir, entonces
Y, con las alianzas concretadas con otros espacios, el gobierno aprobó proyectos como los de la reforma laboral, donde estaban incluidos estos dos articulados ligados a la cultura. Nuestra idea era que esos articulados fueran eliminados de la norma, porque era una cuestión lógica: no tienen nada que ver con el trabajo, es una asignación específica. Pero los metieron por la ventana del baño y fueron aprobados. Y lo único que se logró, luego de un trabajo muy laborioso que hizo la Multisectorial Audiovisual y del Espacio Audiovisual Nacional (EAN), fue tener un año y medio más de changüí hasta el fin de 2027. Pero a mí eso no me tranquiliza en lo más mínimo. Y, por lo tanto, creo que tenemos este año y pico de trabajo por delante para buscar y lograr un consenso que haga entender a los legisladores la importancia que tiene la televisión pública, una radio pública y un cine que estén apoyados por el Estado. Como sucede en todo el mundo. Es algo que ya le hemos explicado a ellos, pero tal vez haya que apelar a nuevos recursos y otras medidas que ayuden a explicar con más profundidad esa verdad que es fundamental para la sociedad y la cultura argentinas. O sea, que tenemos que demostrar y hacer entender que -más allá de lo que aporta el INCAA, cuya tarea es dar el puntapié inicial a un proyecto de cine otorgándole a la película por hacerse el 20 por ciento de su costo-, el cine y el audiovisual son en el mundo un gran negocio. ¿Por qué no podemos intentar hacer también acá ese gran negocio en vez de recortar y recortar y de proceder al revés perjudicando al cine?
¿De dónde provienen los fondos del INCAA?
Provienen de lo que recauda el IVA de las entradas de cine y las empresas de cable, entre otros espacios. La mitad de esa recaudación va al INCAA. Pero después un audiovisual, tanto en la realización como con su posterior comunicación pública, tiene un montón de recaudaciones que están ligadas al IVA y que provienen de espacios distintos como son los restaurantes, hoteles, el catering, etc. Es un montón de movimientos que están ligado al IVA. Y todos pagamos IVA. Entonces, está comprobado que es mucho más el IVA que vuelve a través de un proyecto audiovisual, que el monto de esta asignación específica que se quiere cortar y que, además, después es devuelta con creces. Al cortarla lo que se hace es matarla, porque en realidad lo que en un año y medio vencería sería, insisto, es esta asignación específica. Y puede ser que el Estado asigne recursos al INCAA, dependiendo esa actitud del Estado de turno. Pero, si en la actualidad es cada vez menos, es de imaginarse que, sin una obligación específica, la asignación que destinada a la cultura no pase de un 0,05. Por eso, yo veo complicado el tema y creo que no hay que estar tranquilos, que tenemos que seguir luchando y defendiendo a la gente de la cultura.
Y, además, hacer conocer el tema ante la opinión pública.
Sin duda. La opinión pública tiene que conocer el tema. Nosotros hemos ya planificado para este año varios movimientos ligados a la cultura, similares a lo que fueron las mesas que hicimos sobre la cultura abierta. Este año, por ejemplo, haremos en conjunto con el KONEX algunos trabajos, también de concientización, sobre qué es la cultura, de qué se trata. Y, dentro de ese enfoque, sumaremos además exposiciones acerca de la función de las sociedades de gestión y cómo ellas cubren, protegen y defienden a los artistas, cada una en representación de una o varias de las distintas disciplinas que se despliegan dentro del mundo cultural y artístico. Además, Argentores es una mutual que reinvierte una parte importante de sus dineros a solucionarle los problemas que dificultan la vida de no pocos de sus socios, en un momento como éste donde las jubilaciones del Estado sufren retenciones o se empobrecen continuamente. Y, dado que Argentores es un ente privado, su aporte es también privado. Lo que otorga es en verdad una pensión que, con frecuencia, ayuda mucho o complementa una jubilación previa que el socio de la entidad mayor de 65 años ha recibido previamente del Estado y que, por sí misma, no le alcanza para resolver sus problemas económicos.
O sea que acude a cubrir una necesidad que, en rigor, debería atender el gobierno a través del Estado, pero que no hace.
Sin duda. Pero no lo hace. Y lejos de hacerlo, recorta en todos lados donde puede en el plano público. Por supuesto, ni la gente de la cultura estamos de acuerdo con eso, ni los hospitales públicos, ni las universidades públicas. Pero el gobierno está obcecado en impulsar esta política, para lo cual ha elaborado un plan metódico cuyo principal objetivo es sumar poder en las cámaras legislativas con el apoyo de nuevos aliados, entre los cuales figuran sectores que parecían leales a ciertas posiciones y en distintos momentos cambiaron de camiseta sin ninguna vergüenza, traicionando sus promesas iniciales. De hecho, nosotros habíamos hablado con varios senadores, que apoyaban la idea de sacar esos articulados que afectaban al INCAA y al RTA y, a último momento, cuando fueron a votar, se dieron vuelta. Su conciencia sabrá por qué lo hicieron, pero nosotros sí sabemos por qué es.
Con qué facilidad se revierte lo que se dijo en un momento, cambiándolo.
Sostener la palabra, lo que se promete, es de otra época.
¿Quiere decir que lo que se presenta como perspectiva es una lucha para evitar que se insista con esa reforma reaccionaria contra la cultura?
Es que no hay otro remedio. Esas reformas atacan directamente al trabajo de nuestros socios, los guionistas. Entonces, nosotros no hacemos nada más que defender el trabajo de nuestra gente. Podemos ayudar a nuestros socios desde la mutualidad, pero esa es una tarea mucho más compleja porque hay una enorme cantidad de socios que se han quedado sin trabajo y que ven en la entidad la única posibilidad que tienen para poder llevar algo de comida a su casa. Estamos dando mucha ayuda, dentro de la medida que podemos, que nos es posible, pero estamos defendiendo eso. Estamos defendiendo la proyección laboral de nuestra gente. Por eso creo que hay que seguir peleando para que no se le quite, dentro de un año y medio o un poquito más, la asignación específica al INCAA y al RTA. Porque si eso ocurre va a quedar mucha más gente sin trabajo.
¿A partir de qué momento, el socio recibe ayuda de Argentores?
El socio cuando llega a una cierta categoría tiene derechos adquiridos, que se expresan en una pensión, en una prepaga. Si el socio ya tiene esos derechos adquiridos, aunque no tenga trabajo, Argentores le va a garantizar de por vida eso.
¿El problema es más que nada con el socio debajo de los cincuenta?
Si, el autor que es socio, pero no generó todavía suficiente obra como para tener esos derechos adquiridos. Y ese es el socio que hoy muchas veces estamos ayudando, pero yo creo que como dirigente nos tocó vivir esta época. Hace rato que estamos en la conducción de la entidad y las situaciones han ido mutando, hubo épocas mejores, pero espero que nada en el futuro sea peor que esto. Han intentado también ir contra la entidad, ideando lo de la regulación de los aranceles, que no solo es contra Argentores, sino contra todas las entidades. Han regulado todos los aranceles. Y sigo sin entender por qué, si nosotros somos una entidad privada que no dependemos del Estado, y además sin fines de lucro, se meten a regular aranceles. Es raro. Si esto es una libertad donde hay un negocio a dos partes, ¿por qué regulan? Si hasta ahora negociamos libremente las partes.

¿Hay algún proyecto importante al que se va a abocar la entidad en los próximos meses?
Sí, vamos a retomar fuertemente toda una movida en lo federal. Por razones económicas y por conceder más importancia a los recursos de la previsión, no avanzamos más en estar atentos al interior, así que vamos a reversionar todo lo que sea del interior y al frente de ese tema está Guillermo Hardwick. Y vamos a avanzar no solamente en lo que tiene que ver con organizar seminarios y cursos, o sea regresar a toda esa movida, sino también en tratar de hacer gestiones con los gobiernos provinciales e intentar concretar lo mismo que plasmamos con el Teatro Cervantes y el Teatro San Martín, que es poder tener un avaloir. Para lo cual intentaremos realizar acuerdos directos con estos teatros provinciales. Ese es uno de los proyectos que tenemos para este año. Y después, seguir con el tema cultural respecto de lo que te contaba antes con el Konex, que es algo ligado a concientización. Y, por supuesto, también defender a Argentores. Nuestra entidad tiene, por suerte, una ley que lo protege, pero nunca abusó de ese derecho que le concede la ley.
Otras entidades no tienen esa ley, ¿no?
Otras entidades no tienen esa ley, pero Argentores se caracterizó siempre por negociar con los usuarios. Nunca fue una entidad que, aun teniendo esa ley, se aprovechó de eso, nunca tuvo aranceles leoninos. Los usuarios lo pueden ratificar, de hecho, siempre lo dicen. Con nosotros nunca tuvieron ningún tipo de problemas. Entonces, la idea es reforzar esa imagen de Argentores y seguir avanzando, seguir trabajando y seguir defendiendo nuestra ley y a nuestra gente. Ese es nuestro trabajo. Y después está el trabajo normal que se hace a diario, que es gestionar, seguir firmando acuerdos con distintas sociedades del mundo.
En el Grupo de Repertorio de Sociedades Audiovisuales Literarias y Dramáticas (DLVRG), del que forma parte Argentores, hubo últimamente novedades, ¿no?
Sí, tras las elecciones celebradas en septiembre de 2025, se confirmó una nueva composición de la entidad para el mandato 2025-2028, garantizando una representación regional equilibrada en la que está Argentores. Para ejercer esa representación de nuestra entidad fueron elegidos Germán Gutiérrez y María Laura Garateche. Y en su reunión del 7 de noviembre de 2025, el mismo DLVRG eligió a Jürg Ruchti (SSA) como presidente y a Sandra Castillo (REDES SGC) como vicepresidenta. Asimismo, el DLVRG aprobó un plan estratégico para los próximos años, centrado en reforzar la visibilidad del repertorio DLV dentro de la CISAC, fortalecer el apoyo a las Organizaciones de Gestión Colectiva (OGC) emergentes, explorar nuevos territorios, diversificar las fuentes de ingresos, abordar los retos relacionados con la inteligencia artificial y avanzar en herramientas informáticas estratégicas.

¿De qué se tratan los acuerdos a los te referiste se lograron con el Teatro San Martín y el Teatro Cervantes y que ahora se tratará replicar en el interior?
El acuerdo con las distintas salas del Teatro Cervantes y del Teatro San Martín que hemos logrado es que, cuando se estrena una obra argentina, el autor cobra un avaloir, que es como un adelanto de derechos. Eso es lo que pactamos. ¿Por qué? Porque en ese tipo de teatros, a no ser que lo que se represente sea un éxito rotundo, la entrada es muy barata. Y entonces, si vos vas con un porcentaje de las entradas vendidas, que es un diez por ciento, lo que se recauda, a no ser que sean salas grandes, termina siendo una moneda. Y terminan ganando más los directores, actores, actrices y los técnicos y escenógrafos, etc., que los propios autores y autoras.
Un tema similar a éste se estaba negociando hace un tiempo con el teatro oficial de Córdoba, ¿no?
Sí, se estaba negociando hace dos años y luego empezó toda esta movida con el gobierno de Milei y medio se dejó el tema para poner los esfuerzos en otros lugares. Pero, ahora vamos a retomar el tema, extendiéndolo a otros teatros también. Por otra parte, hay que ver que el año recién empieza y estamos empezando a planificar lo. Y hay cosas que continúan y otras que se empiezan a encarar. También tenemos la idea de avanzar sobre nuevos usuarios para poder recaudar. Hay claramente dos campos sobre los que queremos avanzar: uno es sobre las grandes empresas de inteligencia artificial, que usan la minería de datos. Y entonces poder arreglar en ellas el cobro de un canon, de un derecho por el uso que hacen estas empresas gigantes de todo lo que es la minería de datos. Y también avanzar sobre el tema de los videojuegos. O sea, la autoría de los videojuegos. Son dos nichos que todavía no abordamos y ahora lo haremos. Y alguno más que estamos viendo. No va a ser fácil, porque son empresas multinacionales, pero hay que hacerlo.
¿Y respecto de las plataformas?
Las plataformas producen con cierta regularidad y de pronto crean trabajo. Pero tal vez los que disfrutan más ese trabajo son los técnicos por el hecho de que ellos pueden participar en distintas producciones y de hecho tienen más laburo. El trabajo del guionista es más limitado. Aunque hay laburo en plataformas, no es mucho, pero lo hay, si bien no abarca para nada la totalidad del arco de profesionales que hay en el guion. Y, además, el trabajo del guionista supone que tiene que escribir varios capítulos y además reescribir y, a la hora de cobrar el precio final, puede ser que llegue a acumular una suma interesante, pero que prorrateada por las horas invertidas por el laburante tal vez en un año lo que saca finalmente no es más que un sueldo digno mensual. Nada más que eso, nadie se hace millonario. La cosa está difícil. Lejos está las épocas de la televisión donde teníamos una programación enorme de ficción y que había mucho trabajo para directores, actores, guionistas. Hoy eso no existe, cambió el negocio. Por eso insisto en decir que está difícil la cosa.

Hay algunos aspectos que quieran resaltar de lo que pasó y de lo que va a venir.
Estamos comenzando una nueva gestión. En mi caso es el cuarto período como presidente. En agosto pasado, los socios decidieron en asamblea que siguiera este proyecto de trabajo, decisión que nos genera mucha responsabilidad y en momentos como éstos más todavía. Pero encaramos la gestión con un equipo formado y sólido, que solo ha sufrido alguna modificación, como el caso de la querida compañera María Mercedes Di Benedetto, recientemente fallecida. Pero hemos ido formando equipos en cada disciplina con autores y autoras jóvenes interesados por lo que es la gestión, por aprender de qué se trata todo esto y que hoy ya están ocupando espacios y son los que a la postre nos van a suceder. Es decir, hay un proyecto y la posibilidad de un recambio que pueda garantizar su proyección en el futuro. Y estamos trabajando fuertemente en dos planos: tanto para el adentro como para que también la sociedad sepa lo que hacemos. Hay cosas que le interesan más al socio sobre lo interno y otras que la comunidad necesita saber y desde Argentores se las comunicamos.
¿Y el autor Miguel Ángel Diani sigue creando?
El autor Diani sigue siempre trabajando, pero en la actualidad está más ligado al escritor de teatro, con algún proyecto que todavía tengo que cerrarlo, pero seguramente este año podamos hacer alguna otra cosa. Así que vamos a ver cómo sigue. Ojalá sea así. Es mi cable a tierra. Por eso, en las horas que me permite la gestión, trabajo con continuidad en la escritura de teatro. Siempre escribo. Y tengo ya varios textos escritos en el último año. Es lo que me permite tener el cerebro en actividad.
Alberto Catena y Leonardo Coire
